Nicandro García Morales
Nace en el barrio Victoria de Aguadilla el 16 de marzo de 1850. Sus
padres Cándida Morales y Mariano García veían la llegada de un hijo como
una bendición de Dios. Tenían otros dos varones; una niña había muerto
aún pequeña.
Niñez y juventud
La niñez de Nicandro transcurrió en el barrio Victoria. Seguido por un esclavo,
recorría la finca y las estancias de amigos de la familia en compañía de otros
jóvenes de su edad.
Asistió a la escuela de varones del pueblo (Aguadilla). Iba a caballo o
en coche. Otros jóvenes aguadillanos que habían que distinguirse luego en
la política y las letras, fueron sus compañeros de clase.
Su juventud se deslizó serenamente en el ambiente pueblerino de Aguadilla.
Participaba de bailes y parrandas. Las tertuliasen la botica ayudaban a
disipar el tedio de tantas horas iguales.
Transcurrieron cuatro años de esa vida del joven sin preocupaciones.
Ensayó varias tentativas de trabajo, entre ellas el establecimiento de una
tienda que no le hubiera ido mal, si no hubiera sido porque su natural bondad
lo hacía confiar en todos los clientes que deseaban comprar a crédito.
Se vio obligado a quitar la tienda y colocarse en el Municipio de Isabela para
pagar las cuentas olvidadas por clientes morosos. Tuvo como norma de su
vida honrar un compromiso contraído, por eso pagó hasta el último centavo.
En Isabela
A su llegada a Isabela un pensamiento lo dominaba: "Pronto cumpliré
treinta años. Ha llegado el momento de formar un hogar".
Habían transcurrido cuatro años desde que conoció a una joven llamada Pilar en
Aguada. La había visto en diferentes ocasiones. Su recuerdo acudía
cuando pensaba en el matrimonio.
Formalizó el compromiso amoroso y dio un plazo corto para los
preparativos. Se casaron y trajo a vivir a su joven esposa, que acababa
de cumplir dieciocho años, al pueblo que ya quería como propio.
La aclimatación fue completa. Nunca pasó por la mente de Nicandro volver
a su pueblo natal, a pesar de que él y su hermano Manuel conservaron la finca y
casa solariega en el barrio Victoria de Aguadilla.
Educar con el ejemplo
Levantó una familia de nueve hijos, pues el mayor había muerto a los siete
años. Les dio la seguridad de un hogar cimentado por el amor, la
comprensión y la caridad. Pero sobre todas las cosas su ejemplo era la
lección más efectiva de camaradería, tolerancia y respeto a cada ser humano.
Todo el que tocaba las puertas de su hogar era recibido con cortesía. No
importaba la clase social, la raza o religión. Para todos había una
sonrisa o un consejo, un cubierto en la mesa si llegaba a las horas de comida.

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